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Foto de portada: Juan Pablo Cordero

Para escalar mejor, es importante aprender a volar. Los siguientes seis consejos te permitirán darlo todo y caer seguro. ¡A subir ese grado!

“Aquel que quiera aprender a volar algún día, debe primero aprender a ponerse en pie y caminar y correr y escalar y bailar; no se puede ir volando a volar.” – Friedrich Nietzsche (Aforismos)

Como bien afirma Nietzsche en esta frase, para saber volar previamente se necesita tener el dominio de otros aspectos. Y en un sentido metafórico, en la escalada deportiva sucede igual. 

Aprender a “volar” o “caer”, como solemos nombrarle al acto de soltarse de la pared -deliberadamente o no- sin ninguna cuerda por encima de nosotros que nos permita asegurarnos, es esencial para mejorar como escalador. Hay que aprender a volar para conquistar un encadene, ¿paradójico, no?

Intuitivamente, tendemos a hacer lo contrario, no queremos volar no sólo porque estamos dispuestos a encadenar una ruta, sino porque nos compromete a una situación vulnerable -dependemos de las habilidades del asegurador, del material que nos protege y de nuestra correcta reacción-  y eso, produce miedo.

Pero, ¿cuántas veces has llegado a la pared donde se encuentran las rutas más duras de una zona de escalada y has visto cómo los escaladores más fuertes o profesionales parecen no tener miedo a volar?

Bueno, así como los profesionales, todos podemos aprender a superar el miedo y volar. El trabajo debe realizarse tanto a nivel físico como mental, y esto es fundamental, pues no sólo nos permitirá hacer grados más altos, sino que nos salvará de situaciones peligrosas como los volteos, quemaduras producidas con la cuerda, impactos contra nuestras manos, torceduras de tobillos, agarrones a anillas, entre otras.

Los siguientes seis consejos te ayudarán a ir de primero y con la seguridad de que podrás volar sin poner en riesgo tu integridad física. Con la práctica, incluso aprenderás a disfrutarlo. 

Volar en yoyo (top-rope)

Este es un buen comienzo. Si aún no te animas a escalar de primero y menos aún a volar o caer, lo mejor será que practiques vuelos controlados en yoyo (top-rope o “de segundo”), es decir, con la cuerda protegida desde un punto de reunión correctamente ecualizado en el punto final de la ruta o largo en cuestión.

Si los términos en cursivas no te son familiares en el contexto de la escalada, te recomendamos no intentar ningún vuelo y comenzar por aprender conceptos básicos de escalada en roca con asociaciones, guías o muros de escalada reconocidos.

Pero si estás familiarizado con lo anterior y posees los conocimientos necesarios, continúa. Recuerda: la escalada en roca es segura cuando se siguen los procedimientos y técnicas apropiadas, pero un error puede ser mortal.

Habiendo realizado un auto-análisis de conocimientos, estudia la pared que tienes por debajo de tus pies. Deberás estar por lo menos a una altura de cuatro metros del suelo, que no haya rocas salientes, y el equipo bien instalado. Pide a tu asegurador que te dé un poco de cuerda (no más de un metro). Ahora, realiza dos respiraciones profundas y suelta las manos. 

La reacción inmediata debe ser la siguiente: el cuerpo relajado y alerta, la mirada hacia el punto al que iremos. Las manos y pies deben estar dirigidas hacia la pared. Rodillas y codos semi flexionados para amortiguar el impacto.

Practica la “caída segura” las veces que consideres necesarias. Identifica cuáles son los pensamientos negativos que te vienen a la mente, “caeré mal”, “estoy asustado”, “lo haré mal”, “no quiero” e intenta cambiarlos por “lo haré bien”, “estoy seguro”, “sí puedo”. Todo está bajo control. 

Escalar de primero con asegurador de confianza

Lo que generalmente produce miedo de puntear o ir “de primero”, es decir, sin cuerda por encima de nosotros que nos proteja, es precisamente que podemos volar. Pero ahora ya sabes cómo debes realizar una caída controlada. 

El siguiente paso es tener el asegurador indicado. Por un lado, debe tener experiencia, comenzando por revisar el equipo y su manejo antes de que te subas a la ruta, pero también ha de estar concentrado, y debe saber amortiguar caídas con la técnica apropiada.

Por el otro lado, tu asegurador debe ser alguien al que le tengas confianza. Es importante que tu cordada te conozca, es decir, que identifique cuándo estás seguro y cuándo tienes miedo, nervios o cansancio.

Revisar el equipo

Punto fundamental.  Y no sólo para volar seguro, sino para escalar -y para todo-.

Cuerda, anillas, arnés, sistema de aseguramiento, deben estar en buenas condiciones. Nunca se debe arriesgar. Si tu cuerda presenta un desgaste en uno de los extremos, pensar “aguanta unos cuantos pegues más” es un error grave. No escatimes. Un equipo en buenas condiciones, y correctamente empleado, es difícil que falle. 

Antes de comenzar una ruta, debes conocer tanto la altura de la misma, como la longitud de la cuerda con la que escalarás. También deberás saber el número de anillas que necesitarás, en caso de que tu la puntees. Si la ruta mide 20 metros, tu cuerda deberá tener, por lo menos, 45 metros de longitud, es decir, más del doble.

Asimismo, realiza el conocido “doble check”, es decir, revisa, antes de comenzar una ruta, que el arnés, la cuerda, el sistema de aseguramiento, el nudo y las anillas estén bien instalados. Esta es una costumbre que deben tener tanto el escalador como el asegurador. 

Estudiar la ruta

Antes de comenzar a escalar, verifica si hay rocas con ángulos, techos o repisas que podrían ser peligrosos a la hora de volar. Cuanto menos inclinada hacia adelante esté la ruta, o en otras palabras, cuanto más contraplomo tenga, más seguro será volar. 

Asimismo, intenta observar si la ruta sigue una línea más o menos recta (desde la primera chapa hasta la reunión) o si tiene algunas chapas que te obligarán a realizar travesías y alejarse del eje central. ¿Cómo? Identifica con la mirada la posición de las chapas que alcances a ver desde el suelo. Cuando hay chapas algo distantes del eje, las caídas pueden tener un cierto péndulo.

Ahora sí, a volar

Comencemos por realizar caídas controladas, pero ahora escalando de primero.

Primero cae con el seguro por encima de tu cabeza. Progresivamente, vuela con el último seguro un poco más abajo, hasta que tu cuerpo entero supere la altura de la última protección, cuidando siempre que el largo disponible de cuerda no incremente el factor de caída. De nuevo, si “factor de caída” no te es un concepto familiar, te recomendamos acercarte a una asociación, guía o muro de escalada. 

Para cada vuelo, sigue las mismas sugerencias: cuerpo relajado y alerta, la mirada hacia el punto al que iremos. Las manos y pies deben mirar hacia la pared. Rodillas y codos deben estar semi flexionados para amortiguar el impacto.

Cuanto mayor sea el repertorio de caídas controladas, escalaremos más seguros y, por ende, podremos esforzarnos más, ir al límite y, finalmente, probaremos cosas más duras, siempre prepararos para afrontar la caída.  

Lo que NUNCA hay que hacer

Primero, la posición de la cuerda respecto a los pies. La cuerda jamás debe estar cruzada por detrás de las piernas, sino entremedio de ellas o a un costado. Lo anterior porque al volar podría generar una fuerte quemada en las piernas y, lo que es peor, producir un giro completo de nuestro cuerpo, impactándonos contra la pared. 

Segundo, nunca agarres la cuerda con las manos. Como mencionamos, las manos deben estar libres para proteger un posible impacto contra la pared. Además, tomar la cuerda durante la caída puede llevar a diferentes problemas, como quemaduras, y caídas sin control de la posición del cuerpo.

Tercero, no agarres las anillas y, ¡peor aún! jamás metas los dedos en las plaquetas (chapas, o bolts). Si caes, podrías cortarte el dedo gravemente. En serio, NUNCA metas los dedos en las plaquetas.

Cuarto, no tenses el cuerpo, no cierres los ojos, y no intentes agarrarte de la pared cuando ya estás cayendo, puedes rasparte rodillas, codos y manos. Tampoco te impulses muy fuerte hacia atrás, a menos que sea con el propósito de evitar el impacto con alguna saliente.

Finalmente, la escalada se trata de disfrutar el momento y el lugar. Por supuesto, es un proceso y poco a poco irás observando que el miedo que sentiste la primera vez que probaste este deporte, se va transformando en una cierta seguridad y disfrute. Sé paciente contigo mismo.

Aquí un video en el que podrás observar gráficamente lo comentado.

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