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¿Cómo se determina la temperatura comfort de un sleeping bag? ¿Qué normas lo determinan? ¿Cómo son las pruebas? ¿Qué sleeping elegir? Aquí las respuestas.

Para elegir un sleeping bag es necesario saber de antemano dónde se utilizará. A partir de esta información, también es importante saber cuál es el clima que estará haciendo en el lugar. Es decir, tener la información esencial como temperatura máxima, temperatura mínima, humedad relativa del aire medio, posibilidad de precipitación (lluvias), etc. Asimismo, uno de los últimos factores a tener en cuenta, pero que también es importante, es el espacio que tenemos dentro de la mochila.

Tipos de normas

Todos y cada uno de los fabricantes de sleeping bags aclaran a su usuario cuáles son las temperaturas que el equipo soporta. Todas las grandes marcas de equipos outdoor realizan pruebas rígidas siguiendo la norma técnica EN 13537 (Requisitos para las bolsas de dormir).

Sin embargo, el CEN (Comité Européen de Normalisation) añadió otros parámetros a la norma. Este tipo de disputa generó cierta confusión en el mercado. Finalmente, cada fabricante resolvió el tema, adoptando una u otra. Actualmente la EN 13537 se encuentra en estado de “cancelado” (ver explicación de la EN aquí). La norma fue sustituida por la ISO EN 23537: 2016 en el año 2016. Por lo tanto a partir de entonces esta es la norma vigente para pruebas y fabricación de sacos de dormir.

Ahora bien, una observación, seguir las normas de fabricación y prueba (como NOM en México, EN o ISO en Europa y ANSI en los EE.UU.), así como conocer los requerimientos, son importantes para la confiabilidad del producto. Hay productos que no siguen una norma pero no necesariamente se les prohíbe ser comercializados (dependiendo del producto, claro); hay que tener cuidado con este tipo de productos.

En todas las versiones de las normas se estableció que los parámetros de temperatura son los siguientes

Temperatura de confort (comfort rating): Mantendrá el confort térmico, proporcionando comodidad al usuario.
Temperatura límite (lower limit): el usuario comenzará a sentir una pequeña incomodidad térmica. Cualquier tipo de frío será percibido, pero no compromete su salud o integridad física.
Temperatura límite extremo (extrema limit): Esta es la temperatura límite. En el momento en que el usuario entra en esta zona, existe la posibilidad de sufrir hipotermia.

Estas temperaturas tienen como objetivo que el usuario planifique la compra y el uso del equipo en un lugar determinado. Quien esté planeando un viaje en el que necesitará usar sleeping bag, deberá escoger la temperatura de confort.

El cálculo de la temperatura de confort de una bolsa de dormir es aproximado. Es recomendable que, al buscar el pronóstico del tiempo del lugar que se visitará, se cheque, también, la temperatura mínima histórica. 

¿Existe un valor de reserva en las temperaturas?

Una de las mayores mentiras que existen en el universo outdoor es la de que existe una “temperatura segura” en el momento de escoger un sleeping bag. Este tipo de determinación no existe. Para constatar esto, basta con leer la norma ISO EN 23537: 2016 que muestra que los valores de temperatura se establecen con datos obtenidos en laboratorio. Es decir, no hay ningún dato empírico involucrado en la fabricación y la prueba de una bolsa de dormir.

Todos los practicantes de deportes outdoor deben tener la conciencia y responsabilidad de que la temperatura que se debe de buscar es la de confort. Algunos países (Argentina, España, Italia y Francia) demuestran que, en varias ocasiones, el montañista fue rescatado por hipotermia a causa de su entera irresponsabilidad al escoger la temperatura de su sleeping bag (y no por un accidente inesperado), por lo cual debe pagar por los gastos operativos de rescate -cuando así lo marcan las leyes-.

¿Cómo se prueban los sleeping bags?

La norma define el procedimiento que determina los límites de temperatura ambiental para el uso seguro de los sacos de dormir. Se toma en cuenta sus propiedades térmicas y se clasifica cada modelo.

Para sacos de dormir con temperaturas confortables abajo de -24°C la norma no se aplica, pues estos ya entran en la categoría de indumentaria polar o de altitud extrema. Por eso, muchos sleeping bags de alta montaña cuentan con esta otra certificación.

La prueba: generalmente se realiza en una cámara especial que simula un ambiente. En ella se controla la temperatura, la humedad y la velocidad del aire. Hasta el momento existen tres laboratorios en todo el mundo ubicados en Noruega, Alemania y Francia. En el laboratorio, se utiliza un “thermal manikin” (una especie de maniquí que simula la pérdida de temperatura de un humano), vestido con camiseta y pantalones típicos de practicante de trekking. 

Este “thermal manikin” tiene dos tamaños: uno para hombre (1,73m y pesando 73 kg) y otro para mujer (1,60m y pesando 60kg). Se considera, para ambos, la edad de 25 años -poseen una determinada pérdida de calor corporal media-. Dentro del saco de dormir que está siendo probado se adhieren calentadores en partes estratégicas (donde hay mayor pérdida de calor) hasta la temperatura de 36°C. A partir de ahí se hacen mediciones que ofrecen una buena idea de lo que una persona sentiría con esta pérdida de calor.

Los límites obtenidos

Límite superior: Valor en el cual una persona del sexo masculino puede dormir, sin transpiración excesiva. Durante esta prueba el “thermal manikin” se coloca con la cabeza y brazos fuera del sleeping bag, con gorro sobre la cabeza y todas los cierres abiertos.
Temperatura de confort: Valor que un ser del sexo femenino puede dormir con comodidad, sin la necesidad de ropa adicional y sin sentir frío, utilizando la capucha y con los brazos dentro de la bolsa de dormir. El “thermal manikin” se coloca con los cierres cerrados.
Temperatura límite inferior o de transición: Es la temperatura límite a la que un individuo del sexo masculino puede dormir sin tener que abrigarse y sin temblar.
Temperatura extrema: Valor de temperatura en el que una mujer puede permanecer al menos seis horas, sin riesgo de sufrir hipotermia. Esta es considerada una temperatura de supervivencia. Al alcanzar esta temperatura, el frío afecta el sueño y el cuerpo es incapaz de descansar.

Factores que influencian en la sensación de la temperatura

La capacidad de aguantar frío o calor depende mucho del organismo de cada persona. Sin embargo, como se mencionó, también es necesario tener en cuenta el lugar donde se pasará la noche. El tipo de frío que se enfrenta en la Patagonia es muy diferente de lo que se enfrenta en la Sierra de la Mantiqueira, por ejemplo. 

El principal error del montañista es subestimar la fuerza de la naturaleza, especialmente de lugares donde no vive o no conoce. Por lo tanto es importante estar consciente de los diversos factores que influyen en la sensación de frío.

Factores

Género: hay investigaciones científicas que comprueban este tipo de diferencias fisiológicas. Se ha comprobado que una mujer suele sentir más frío que un hombre en un valor de aproximadamente 5°C. Esto se atribuye a la cantidad de masa muscular.
Edad: Cuanto más edad tenga la persona, más frío tiende a sentir. Este hecho se debe a la disminución de la velocidad del metabolismo a medida que la persona crece.
Grasa corporal: cuanto menos masa corporal tiene una persona, más frío tiende a sentir.
Acondicionamiento físico: Las personas con buena preparación física están mejor preparadas para enfrentar el frío. Esto es así porque el agotamiento físico limita el organismo a generar calor.
Alimentación e hidratación: Cuando alguien tiene una nutrición insuficiente, el organismo comienza a funcionar mal. Este mal funcionamiento se refleja en la generación de calor. Una persona bien alimentada e hidratada generará más calor corporal.

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