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La experiencia de Arturo Anaya y Victor Guevara sobre correr, de cabo a rabo, los quince picos del Cerro de las Mitras, en Monterrey.

El cerro de las Mitras se encuentra al poniente de la Ciudad de Monterrey, y está conformado por siete picos principales; de Poniente a Oriente el orden es Cuauhtémoc, Piñón, Pirámide, Perico, Piloto, Lobos y Alfa.

Entre los locales decir “hacer el Cerro de las Mitras de cabo a rabo” significa recorrer de extremo poniente a extremo oriente, tocando los 15 picos (las siete brujas y ocho picos más) que conforman el Cerro, iniciando en las Pedreras de García en el oeste hasta llegar al pico sin Nombre.

En total se realizan 15 cumbres, 28km, con un desnivel en contra de 3,500m. A la fecha, se tiene registro que cuatro grupos han logrado esta hazaña. El Club Trepacerros (en el 2005 y conformado por siete corredores) en 47hrs; el segundo, conformado por Juan Enrique Zúñiga, Rogelio Stille y Juanita Villarreal en 24hrs; el tercero, integrado por Chuy “Rambo” Castillo, Edith Garza, Mauricio Garza y Carlos Campo, lo hicieron en 29hrs hasta la cumbre 14.  

Finalmente Arturo Anaya y Victor Guevara, quienes se sumaron al reto el último fin de semana de febrero lo terminaron, de cabo a rabo, en 20h37m. 

Posted by Arturo Anaya on Sunday, February 25, 2018

Por: Arturo Anaya y Victor Guevara

Reflexiones de cabo a rabo

Nos conocimos en la despedida del coach Hristo. Víctor propuso hacer el tan famoso recorrido de “Cabo a rabo” en el Cerro de las Mitras. Quedó, en su momento, como un deseo en el aire, hasta el día de la posada Kamargs. Decidimos ir a la aventura con el apoyo de Chuy Castillo que conoce el recorrido como casi nadie.

Víctor hizo un 90% del recorrido previamente para familiarizarse con todas las referencias y así recorrerlo por nuestra propia cuenta sin el apoyo de un guía.

La noche del viernes estuvimos estresados. Tormentas eléctricas y lluvias nos hacían dudar si iniciaría de acuerdo a lo platicado o si existía la posibilidad de posponer para el domingo. Afortunadamente el mal tiempo fue pasajero, lo que permitió que no estuviera tan mojado el trayecto.

Finalmente iniciamos el día planeado contentos y concentrados, a las 5:25am. Recorrimos parte del lomo en más tiempo de lo pronosticado, con una hora de retraso. Al llegar allí el amanecer nos recibió y una cama de nubes nos motivó para iniciar fuerte en las brujas.

Hicimos 7:50hrs al Cuauhtémoc. Las últimas tres ó cuatro brujas fueron una odisea. Espinas y más espinas, vegetación alta y densa. Trepar y destrepar. Nos confundimos pensando que llegaríamos al Cuauhtémoc, lo que moralmente nos dio para abajo.

La humedad del inicio junto con el sol del lomo afectó nuestra administración de agua, por lo que se nos agotaron nuestras reservas para cuando llegamos al Cuauhtémoc. Faltaban Piñón, Perico y Pirámide antes de cargar en la cueva del agua.

Hasta allí nos acompañó Rodrigo Petricor, quien muy fatigado nos comunicó que ya no seguiría. A Arturo le preocupada la escalada del Piñón, pues no se había puesto un arnés desde los 14 años. No obstante, lo ascendimos sin ningún contratiempo.

Apretamos el paso al subir Perico. Al llegar a la cueva Irene Yado, Sheryl Rizzo, José Rodríguez y Carlos Vértiz nos esperaban con comida y agua, un super abasto al puro estilo Kamargs. Minutos después llegaron José, Javier y Jair que bajaban del Piloto para tomarnos fotos y videos con el drone.

Los ánimos que nos dieron nuestros amigos fueron el empuje que necesitábamos para seguir con la última y más difícil parte del recorrido, faltaban las cumbres mas expuestas Piloto, Lobos, Alfa y la última loma.

Pasaba de las seis de la tarde cuando recorrimos el paso de las Bicicletas, ahora traíamos líquido y comida. Arrancaba la parte final del recorrido, una de las zonas más expuestas. Al llegar a la V del Perico-Piloto fue necesario encender las lámparas, el piloto lo escalamos sin luz de día. Quien lo conoce sabe que es un pico muy difícil de ascender, y de noche aun más. Tuvimos que confiar en nosotros mismos. 

Cuando descendimos Piloto hacia Lobos, empezó a caer un chipi chipi que nos hizo dudar.  Pensamos incluso en abandonar el reto pero estudiamos el cielo y las nubes no presentaban “tanta” amenaza, así que decidimos ponernos nuestros impermeables y recorrer los “pasamanos” de Lobos lo mas atentos y cuidadosos posibles. Dijimos “vamos a seguir, lento, pero terminemos esto”. Fue una buena decisión. 

La llovizna cesó. Seguimos hacia el pico Alfa, la última cumbre principal del Mitras. Al llegar a esa cima, sentimos una profunda confianza. Creímos que lo más duro ya había quedado atrás, pobres ingenuos. 

Del Alfa a la cumbre sin nombre volvió el mar de espinas y con cansancio ya todo era más difícil, sólo estábamos nosotros dos en esa última parte del trayecto tan insignificante (en comparación con todo lo que habíamos logrado recorrer) pero parecía que no tenía fin, hasta que llegamos a un bello puerto con un terreno muy noble y una vegetación diferente. 

Hubo varias caídas pero nada de cuidado. Las piernas estaban agotadas y los reflejos ya no eran los mismos. El 80% de la vereda estaba exageradamente húmeda, digamos que mojada. 

No obstante, al final de la vereda nos encontramos con la pared de concreto. Ya sólo faltaría bordear la pared de la colonia para llegar a la meta de nuestra aventura. Pronto vimos unas luces, eran Sheryl, Rodrigo e Irene. Habíamos terminado en 20h37m con mucho cansancio, pero una felicidad inmensa. 

“Quisiera explicar el sentimiento que experimenté al abrazar a Victor cuando pusimos punto final a nuestra aventura, pero no creo que las palabras puedan alcanzar la magnitud de dicha emoción.” – Arturo Anaya

“¿Por qué lo hacemos? ¿Por qué un ultra? ¿Por qué ir al cerro? Sigo sin tener una respuesta profunda, solo puedo decir porque me gusta y porque puedo.” – Victor Guevara

Arturo Anaya

Arturo Anaya tiene 28 años de edad, es coach de gimnasia. Comenzó a correr en la montaña desde el 2016, y en ruta desde el 2011. Lleva un año y medio compitiendo en ultradistancia y ha logrado subir a pódium once veces. Su última carrera fueron los 50k Oso Negro donde logró un segundo lugar.

“El trail running se ha vuelto una necesidad para mi, todo gira en torno a la montaña. Si me siento triste voy al cerró, si me siento feliz voy al cerro. No hay ninguna excusa que evite el entrenar en montaña. Es mi estilo de vida. Vivo a tres minutos del Cerro de la Silla y lo primero que hago al salir de casa es voltear a ver el cerro.” – Arturo Anaya

Victor Guevara

Victor Guevara tiene 42 años. Es originario de San Luis Potosí, amante de la naturaleza. Fue corredor universitario en los 90’s, su prueba favorita fueron los 3000m con obstáculos. Fue excursionista y escalador de 1997 a 2001. Después de un periodo largo de inactividad (2001- 2011) regresó a correr en el 2011 y en el 2014 incursionó en el trail participando en el Ultra Maratón Ideario Pentatlonico 70k, Ultra Cañón de Mariposas, el CUT (récord actual en 50k), y recientemente ganó la Copa Noreste Vertimania 2017. Fue subcampeón de la Trilogía de Montaña Monterrey, en la modalidad con transportación en 2016 con un tiempo de 5h11m.

“Soy un apasionado de la montaña, creo que ya no puedo estar lejos de ella. Para mi, correr es una forma de mostrarme de lo que soy capaz, de que puedo hacer las cosas, de que la pasión y la entrega te pueden llevar lejos.” – Victor Guevara

 

¡Llegó el día!Recuerdo cuando conocí a Víctor, fue en la despedida del coach Hristo. Él me platicó el deseo que tenía de hacer el tan famoso recorrido de “Cabo a rabo” en el Cerro de las Mitras. Yo tenía una vaga noción de lo que implicaba lograrlo, sabía que era una salida de 48 horas por su alta dificultad técnica pero me comentaba que podría lograrse por debajo de 24 hrs. Así quedó, como un deseo en el aire, hasta el día de la posada Kamargs.Ya decidido me preguntó si me animaba a acompañarlo en esta aventura y sin dudarlo le dije que sí, él comentaba que necesitábamos el apoyo de su amigo Chuy Castillo ya que conoce el recorrido como casi nadie. Así que definimos la fecha para el 3er fin de semana de Enero, lamentablemente por cuestiones personales Chuy o “Rambo” no pudo acompañarnos obligándonos a posponer la salida y aprovechar el tiempo para planear e investigar lo necesario. Y así lo hizo Víctor, en partes recorrió el 90% del trayecto y se familiarizó con todas las referencias para poder recorrerlo por nuestra propia cuenta sin el apoyo de un guía. Ya confiado nos convoca a Rodrigo y a mí para aclarar todos los puntos y poner manos a la obra.Comenzamos el Sábado a las 5:25 am, nos despidieron Sher, Irene y Jair (con cámara en mano) deseándonos Éxito en nuestro trayecto. Al llegar al lomo el amanecer nos recibió, y una cama de nubes nos motivó para iniciar fuerte en las brujas.Hicimos 7:50 hrs al Cuauhtémoc, las últimas 3 ó 4 brujas estuvieron muy dolorosas, vegetación alta, densa y espinas, espinas, espinas haciendo a las polainas imprescindibles para este tipo de terreno.La humedad del inicio junto con el sol del lomo afectó nuestra administración de agua, a partir del pico Cuauhtémoc comenzamos a racionar líquido. Faltaban Piñón, Perico y Pirámide antes de cargar en la cueva del agua.Pero conozco mi cuerpo y prefiero el calor al frío así que sabía que llegaría sin problema a las siguientes cumbres, lo único que me preocupaba era la escalada del Piñón ya que la última vez que usé un arnés fue cuando tenía 14 años y para ser honesto sufro de vértigo en las alturas, pero gracias a Rodrigo y a Victor logré ascender Piñón sin ningún contratiempo.Al llegar a Pirámide Rodrigo comentó que no nos iba acompañar a Perico debido a la fatiga que sentía y tomó la inteligente decisión de descender y esperar nuestro regreso en las cadenas, mientras Victor y yo bajamos pirámide y subimos perico a paso rápido. Al reagruparnos fue donde empecé a sentir que el cuerpo exigía agua, afortunadamente no faltaba mucho para rehidratarnos y refrescarnos.Llegamos a un punto en la cueva donde Vértiz nos había dejado una bolsa con una hielera y 3 cocones reponedores ufff y una botella de agua. Pero la sorpresa fue que al salir de la cueva nos recibieron Irene, Sher con un súper abasto al puro estilo Kamargs. Minutos después llegaron José, Javier y Jair que bajaban del Piloto para tomarnos fotos y videos con el drone. Rodrigo externó que ya no tenía energía suficiente para continuar.Los ánimos que nos dieron nuestros amigos fueron el empuje que necesitábamos para seguir con la última y más difícil parte del recorrido, faltaban las cumbres mas expuestas Piloto, Lobos, Alfa y la última loma. Llegamos a la Uve a oscuras, no sé cómo subí Piloto. Sólo escuchaba atento cada indicación de Victor y mantenía todo mi enfoque en cada trepada y escalada.Cuando descendimos Piloto y cazábamos Lobos empezó a caer un chipi chipi que nos puso a temblar, Victor consideró abandonar el reto pero estudiamos el cielo y las nubes no presentaban “tanta” amenaza así que decidimos ponernos nuestros impermeables y recorrer los “pasamanos” de Lobos lo mas atentos y cuidadosos posibles.Afortunadamente el chipi chipi cesó y nos dio confianza para seguir con el pico Alfa, la última cumbre principal del Mitras. Debo confesar que al llegar al Alfa me sentí sumamente confiado e intuía que nuestro recorrido estaba por terminar, pobre ingenuo… Del Alfa a la cumbre sin nombre volvió el mar de espinas y con cansancio ya todo era más difícil, sólo estábamos nosotros 2 en esa última parte del trayecto tan insignificante (en comparación con todo lo que habíamos logrado recorrer) pero parecía que no tenía fin, hasta que llegamos a un bello puerto con un terreno muy noble y una vegetación diferente, estaba exhausto pero no quería descansar sino hasta llegar a la cumbre número 15 del cerro. Al llegar a la cima por fin pasó la tensión que acumulé en las últimas cumbres y ya nos sentíamos realizados, pero oh pobres ingenuos.Victor comentó que llegando a la vereda de la ratonera serían 45 mins de descenso para terminar el trayecto pero no contábamos que la humedad a esa altura del cerro iba a afectar el suelo de tal manera que estuviera chicloso y peligroso por tanta piedra resbalosa. Al principio con la euforia de encontrarnos en la última etapa del recorrido comenzamos a descender corriendo hasta que nos cansamos de caernos continuamente, yo ya no tenía equilibrio, coordinación ni reflejos pero sí un poco de energía para terminar “entero” a las 2:02 am del Domingo.Les quisiera explicar el sentimiento que experimenté al abrazar a Victor cuando pusimos punto final a nuestra aventura, pero no creo que las palabras puedan alcanzar la magnitud de dicha emoción. El coach Hristo siempre dice descubre quién eres, libera tu espíritu y fue lo que hice, descubrí mucho mas que mis capacidades físicas. Gracias Hristo y Victor por que si no fuera por ustedes no hubiera logrado esta locura.Pero como buen Kamarg el reto continua, y no digo que ahorita pero luego tocará hacer “de Cabo a Rabo” Sub 20hrs.!Gracias a todos por sus buenos comentarios!

Posted by Arturo Anaya on Monday, February 26, 2018

 

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