Paloma Oliveira escala Pico Independencia y repite Salto BASE

Paloma Oliveira nos narra la historia de la escalada de doce largos de la ruta Reinas y Reyes y su Salto Base desde el Pico Independencia, en La Huasteca.

Para acceder a la cima del Pico Independencia existen dos opciones: ya sea escalar en multilargo o realizar la vía ferrata Ruta Vértigo. El pasado 30 de diciembre del 2017 la brasileña Paloma Oliveira realizó el primer Salto Base femenil desde el Pico Independencia usando la segunda de las opciones, es decir, habiendo subido por la vía ferrata. 

Oliveira, quien ha realizado Salto Base desde el 2009, cuando se inició en dicha práctica en su país natal, suma casi 200 saltos hasta la fecha, pero nunca antes había escalado una gran pared para después planear en el aire con su traje. 

Tras haber logrado su primer objetivo en la Huasteca, Paloma se propuso conseguir un sueño más grande y ambicioso. Volver a saltar desde el Pico Independencia, pero esta vez habiendo escalado la ruta de 12 largos Reinas y Reyes (5.11d) para así llegar a la cima. 

Para lograrlo, entonces, debía aprender a escalar. Sus inicios en Potrero despertaron en ella una pasión por este deporte, pero no bastaba con ir de segundo – o top-rope-.

La siguiente es la historia detrás de la primer escalada y Salto Base del Pico Independencia femenil, logrado por Paloma Oliveira el pasado 28 de noviembre.

Por: Paloma Oliveira

Increíble, me siento aún flotando. Era tanta la pasión por hacerlo que ahora intento describirlo de alguna manera. Los grandes proyectos requieren de mucha gente y para este que les quiero platicar, fue necesaria la unión de muchas personas que te miran a los ojos y confían.

En octubre del año pasado comencé a escalar en Potrero Chico pero todo me costaba mucho. Me di cuenta que para lograr mi sueño, debía entrenar. Hace un año mi grado máximo era 5.8 y tenía como objetivo realizar 5.12. Así que, manos a la obra, primero realicé un entrenamiento para The Live You Can Save. Después, Javier Serratos me entrenó durante un tiempo.

Fue un proceso muy intenso y de profundos aprendizajes. Un amigo me dijo, “necesitas una cordada”, a lo que respondí con un “¿qué?”. Fue así que  Jeovan Diaz Sindicue abrazó el proyecto. Pasamos 7 meses entrenando y todos los fines de semana salimos a escalar juntos con el claro objetivo de subir el nivel.

Ya más cerca de la fecha programada, empezamos el plan estratégico. ¿Cómo subir 30kg de material de escalada y del Salto, además de comida y equipo para pernoctar? Y además, ¿cómo lo bajaríamos?

Rémi Angéli, quien también escaló y realizó un Salto Base desde el Pico Independencia y me asesoró en muchas cosas, me pasó el contacto de Fery Rodríguez, quien también aceptó ser parte del proyecto, nos recibió increíble y nos apoyó para subir. 

Francesca Cesario fue otro elemento fundamental en el proyecto. Ella, junto a Juan López, se encargaron de subir el equipo por la vía ferrata; mientras que Fery y Felipe Rendón nos guiaron y acompañaron a la delantera desde la base de la ruta Reinas y Reyes. 

Después de 17 horas, desde la caminata de aproximación y la escalada de la ruta, habíamos llegado a la cima del Pico Independencia. Todavía no siento la punta de mis dedos del pie.  

Ahí, sobre esa pequeña punta de roca, la emoción me inundó. Aún no había saltado, de hecho, no sabía si podría hacerlo, pero las lágrimas ya se deslizaban por mi cara. Sentía una plena felicidad. Habían pasado 17 horas, el primer largo de la ruta había sido duro, se nos había terminado la luz de un frontal cuando todavía quedaba un tramo de escalada, aventura plena.

Pero ya estábamos ahí, más cerca del cielo. Le había puesto tanto corazón. Dormimos los cinco arriba. La previsión del tiempo era mala, a las 11pm no sabíamos si podría saltar. Llovió un poquito en la noche. 

Poco antes de las 7 de la mañana me desperté. Estaba chispeando pero el viento era idóneo. Les dije: ¡es ahora! Comenzamos a agilizar todo y justo antes de saltar, el sol se asomó. El clima era perfecto.

Un montón de amigos nos prestaron equipo, nos enseñarnos a subir un marrano. Tanta gente se había sumado al sueño. Juan, pionero de la escalda, incluso se propuso para recogernos en el aeropuerto. Fery estuvo dispuesta desde el primer segundo. Francesca me ayudó tanto en la organización. Rémi me orientó hasta en el mínimo detalle. Mis amigos de Con La Soga Hasta El Cuello me esperaban en la base. 

Estaba ahí, a la orilla de la mañana. Despegué los pies e inicié la caída libre con un gainer o salto mortal. Siete segundos después aterricé. Comencé a gritar y sonreír locamente. No podía creerlo, doce meses pensando en realizar este sueño. Fue mágico. Recibir un abrazo tan tierno de la gente, me hizo sentir muy honrada.

Este es un proyecto de mujeres y para mujeres. Me conmueve aún que Fery y Francesca me acompañaran en este viaje. Fue un año de mucha pasión y corazones involucrados para contribuir un poco con este sueño.

Escalar y saltar desde una montaña es un proyecto egoísta; pero hacerlo con el corazón despertó el interés de tanta gente que me emocionó mucho. 

“Murica es una ave libertaria. 
Cuando se emociona grita: vagina reina! Y así libera una murica más. 
¡Arriba muricas presas del mundo! Liberen sus jaulas oxidadas al llamado de la Vagina Reina. Vuelen a diez, mil, un millón de pies. Reluzcan frente al sol naciente de un mañana de muricas libres.” – Paloma Oliveira

¡Gracias!

Por: Fery Rodríguez

Paloma es otro boleto. Yo no la conocía, nos contactó Remi. Su proyecto me motivó mucho porque fue un plan que había hecho desde hacía un año, era un sueño y a mi pues me encanta escalar.

Recuerdo que me preguntó, ¿oye pero y cómo se baja Jeovan? Y pensé, yo subo, les ayudo y así puedo ver el salto. Parecía que las condiciones no nos iban a dejar, empezó a chispear. Pero Paloma despertó y dijo ¡es ahora!

Todo, en general, fue un acto de mucho valor. Los primeros tres largos fueron eternos; incluso me pregunté si se rajaría, pero pronto nos dimos cuenta que no, no pasaría.  Alcanzaron al último largo en plena oscuridad, escalaron a vista con un frontal sin pila, se perdieron en el último tramo y se volaron algunas placas. Finalmente llegaron a las 11pm.

Para mi, acompañarla fue un honor, es una mujer sencilla, apasionada del Salto Base, no anda buscando el reconocimiento de nada; ella estaba en lo suyo, de hecho, se le olvidó ponerse la Gopro en el casco.

En lo personal, repetir la ruta que había ascendido con Margarita Cardoso en el 2015 fue increíble.

Pero ser parte del sueño de un apersona y que éste se haga realidad fue una experiencia muy especial. Finalmente se convirtió en un sueño colectivo y un proyecto de mujeres, de nuestro empoderamiento. Todavía tengo la voz de Paloma en mi mente cuando despegó del suelo y gritó ya en caída libre: ¡Vagina Reina!

Hasta ese día siempre había pensando que por nada probaría el Salto Base, pero después de ver a Paloma, no lo puedo negar, nació una inquietud. Y bueno, creo que sí voy a empezar con paracaidismo.

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