Margarita Cardoso, escaladora profesional, nutrióloga clínica y colaboradora de Freeman. Originaria de Ecuador, radica en México desde hace tres años. Inclinada por la medicina y alimentación naturistas.

¿Cuál es el verdadero impacto económico y ecológico del consumo de los superfoods? Esta es la opinión de la nutrióloga Margarita Cardoso.

Por: Margarita Cardoso

No soy una experta en el tema de agricultura ecológica o economía de la agricultura, soy experta en nutrición. Pero nutrición implica consumo, consumo implica impacto, y creo que es una obligación como nutricionista preguntarme no solamente cuál es el valor nutricional de los alimentos que ingiero y recomiendo sino, por su puesto, de dónde provienen y cómo impacta su consumo en mi medio y en el equilibrio ecológico de la Tierra.

¿Qué son las SUPER FOODS?

Son alimentos que tienen una composición o elementos especialmente nutritivos que, en ciertos casos, pueden ser muy funcionales. Es decir, generan un impacto positivo sobre nuestra salud. Pero, lamentablemente, forman parte de una estrategia de marketing y, por ende, resultan una mina de oro para la industria alimenticia de healthy food.

Comenzaré insistiendo en que no existen alimentos mágicos, que por sí solos eliminen grasa, curen el cáncer, nos desintoxiquen, “limpien”, nos hagan mejores deportistas, más inteligentes, delgados o guapos.

Sí existen alimentos que me gusta nombrar ALIADOS, porque pueden ser el complemento ideal para una alimentación natural y equilibrada que, incluso, en su conjunto me ayuden a transformar mi alimentación en un tipo de MEDICINA PREVENTIVA.

Si mi dieta está compuesta diariamente por varios de estos alimentos, entonces sí, con el tiempo, la constancia y la consciencia alimenticia puede ayudarme a mantenerme más sano, a mejorar mi rendimiento deportivo, mi capacidad de concentración y mi aspecto físico.

¿Por qué la industria alimenticia encontró una pequeña mina de oro en los superfoods?

En primer lugar no hay cómo negar el hecho de que nos encantan las soluciones fáciles. Es mucho más cómodo pensar que con mi smoothie verde con maca, matcha y cacao nibs estoy del otro lado, no importa si el resto de mi día está compuesto de comida procesada o rápida.

En segundo lugar, nos atrae lo exótico, alimentos raros importados de pueblos remotos de la india, de los andes bolivianos o de Japón (sin pretender juzgar esta atracción natural).

Y en tercer lugar, porque resulta fascinante el descubrir que ciertos alimentos tienen propiedades nutricionales especiales sobre otros alimentos comunes. Propiedades como alta capacidad antioxidante, tipos de grasas beneficiosas (omegas3-6-9), fibras, elementos estimulantes, regenerativos, antibióticos naturales, altos en cierta vitamina o mineral, resultan muy atractivos para mí como nutrióloga, y seguro para ustedes como consumidores.

Alimentos tradicionales y ancestrales

Los superfoods no son nuevos, sí es nuevo el nombre y la categoría pero, en realidad, la mayoría de ellos son alimentos tradicionales, de uso ancestral.

Tal vez nosotros pasamos nuestra niñez bebiendo chocolate en agua o amaranto. Nuestros abuelos y sus abuelos, las culturas tradicionales, el campesino o agricultor las consumían antes y las consumen hoy. Han sabido, por tradición, que se tratan de alimentos muy nutritivos.

El escribir esto me arranca una sonrisa, me recuerda que la gente que vive en el campo y que tiene una relación consciente con su entorno natural poseen conocimientos nutricionales que hoy se pintan como descubrimientos y se venden a precios exorbitantes.

Acaso el cacao y sus semillas (cacao nibs), la chía, los gusanos de maguey, el maíz morado, los chapulines, los quelites, el huitlacoche, el amaranto, ¿no son alimentos propios de las comidas tradicionales?

Implicaciones económicas, sociales, y por ende, ecológicas

La demanda vertiginosa del consumo de alimentos raros, exóticos, relativamente escasos y provenientes de lugares lejanos está generando consecuencias negativas a nivel económico y ecológico, del uso de suelos y recursos.

Un ejemplo simple y claro es el aguacate o la quinua. Su alta demanda a nivel mundial ha moldeado las dinámicas productivas y de mercado.

Anteriormente los mismos productores y sus consumidores locales adquirían estos productos y a precio justo. Hoy, debido a su alta demanda en el mercado mundial, resulta mejor exportarlos a precios altos, por lo tanto, a nivel local el producto o escasea o aumenta su precio.

A nivel medioambiental y por poner un ejemplo, de acuerdo a un artículo publicado por la BBC, la deforestación en México por la producción de aguacate, conocido como el “oro verde”, va de 600 a 1000 hectáreas por año, y los cultivos ilegales de este fruto rondan las 20,000 hectáreas, muchas de las cuales antes eran bosques de pino y encino, así como selvas.

La FAO afirma que en un estudio realizado en Bolivia, la plantación de quinua ha traído como consecuencia la degradación del suelo y la disminución de variedades cultivadas y, por ende, una fuerte reducción de la biodiversidad. 

Otro estudio de la Fundación PROINPA afirma que, para responder a la fuerte demanda de la quinua, en Bolivia se ha tenido que incorporar tecnología a las comunidades campesinas para acelerar su producción, lo que a su vez ha transformado el uso tradicional de la tierra, llevándolas a un agotamiento y deterioro ambiental, que se manifiesta en una disminución de la productividad agrícola y una elevada migración campesina.

¿Cuál es mi postura ante las superfoods?

Como nutrióloga sí recomiendo su consumo. Pensarán que me estoy contradiciendo, pero no, pues los recomiendo, pero bajo estrictas condiciones:

1.Comprar superfoods solamente si son locales y de temporada (si no es el caso, entonces lo indicado es limitarnos a su consumo esporádico y reducido).

2. Que sea únicamente un complemento de una dieta sana y equilibrada (no son alimentos mágicos y su efecto no resulta de su consumo aislado).

3. Recordar que, al ser un producto del marketing, muchos de los superfoods etiquetados como tales no lo son, y sus recomendaciones de consumo en etiqueta pueden no ser las adecuadas para ti y tus necesidades. Infórmate, acude a un nutriólogo, investiga.

¿Cuáles superfoods sí consumir?

Por último, quisiera compartirles una corta lista de superfoods de producción local cuyo consumo recomiendo, acompañado de otro listado de superfoods que son muy válidas a nivel nutricional, pero por motivos de ética de consumo no los recomiendo en cantidades grandes o alta frecuencia.

Locales

Uvillas, moras, mango, aguacate, semillas de chía, maca en polvo, toctes, chocho, maíz morado, cacao y quinua.

Semillas de girasol, semillas de chía y linaza, mango, zarzamoras o frutos rojos, alga spirulina, cacao, amaranto, maíz azul.

Recuerda: siempre que su consumo pueda ser local y de temporada.

Importados y exóticos

Matcha, bayas de goji, acaí, maca, mangostino.

Recuerda: que su consumo, si no es local, que sea el mínimo posible.

Los que puedes elaborar en casa

Kombucha, Kéfir, chucrute o col agria, kimchi. 

Espero que este breve texto sea la semilla para un constante cuestionamiento a la hora de seguir tendencias alimenticias, así como para optar por opciones alimenticias sanas, locales y ecológicas y que, a su vez, nos sirvan de apoyo para nuestro entrenamiento deportivo.

Si quieres un plan nutricional elaborado especialmente para ti y tus necesidades, no dudes en escribirme.

Margarita Cardoso Nutrióloga Clínica
nutricionmcardoso@gmail.com
fb: Asistencia Nutricional Margarita Cardoso

@nutricionmcardoso
WhatsApp: 2229253949

Aquí un documental de la Deutsche Welle sobre la producción del aguacate, el “oro verde”, y sus graves consecuencias.

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