La mexicana Zelzin Aketzalli logra en cien días el tercero de los senderos más largos de Estados Unidos, el famoso Appalachian Trail.

Por: Zelzin Aketzalli

Appalachian Trail es el tercer sendero más largo de los Estados Unidos de América con una longitud de 2190 millas (3524km). El sendero comienza en el centro de Georgia en Springer Mountain y termina en la cima de Mount Katahdin en Baxter National Park, Maine, cruzando por 14 estados de la Costa Este: Georgia, North Carolina, Tennessee, Virginia, West Virginia, Maryland, Pennsylvania, New Jersey, New York, Connecticut, Massachusetts, Vermont, New Hampshire, Maine.

Appalachian Trail es de los senderos más populares por su relación con la historia de la Guerra Civil, ya que atraviesa pequeños pueblos que fueron participes en ella.

De los tres senderos que conforman la Triple Corona (además del Pacific Crest Trail y el Continental Divide Trail), el Appalachian Trail es el más corto; pero es, sin duda, el más duro para el cuerpo.

-Sobre el Triple Corona, los tres senderos más largos de Estados Unidos aquí-

En el 2017 caminé el Pacific Crest Trail (PCT), por el que crucé gran parte del recorrido en nieve y caudalosos ríos, donde casi fui arrastrada por la corriente de uno de ellos. El PCT fue mi primer sendero de larga distancia, tuve que ser muy fuerte mentalmente para superar lugares reconocidos como wilderness en jornadas de absoluta soledad. Cada día era una verdadera superación personal.

Antes de comenzar mi trayecto por el Appalachian Trail, también caminé el Hayduke Trail. Este sendero fue mi entrenamiento para el 2018. En él tuve que aprender a escalar grandes rocas, enfrentar un clima totalmente árido, caliente durante el día y con noches muy frías. Hayduke fue un sendero realmente desafiante con grandes obstáculos día con día, pero increíble y súper divertido.

-Sigue leyendo sobre la experiencia de Zelzin Aketzalli en el Hayduke Trail aquí-

Mi caminata en solitario por el Appalachian Trail

Terminando mi caminata del Hayduke Trail por Utah y Arizona el pasado 18 de mayo volé a Atlanta Georgia para dar comienzo a mi recorrido por el Appalachian Trail el pasado 23 de mayo.

En tan sólo cinco días el cambio fue radical. Pasé de dos meses en un desierto totalmente árido a estar rodeada de un ubérrimo bosque de la cordillera de los Apalaches donde la humedad era del 100%. La lluvia y las tormentas eran constantes.

Georgia es el primer estado que cruzas y desde el comienzo el sendero te da la bienvenida con grandes colinas empinadas. Fue cansado pero fácil de caminar, sin ninguna estrategia técnica.

La lluvia y la humedad son el pan de cada día, más una buena cantidad de osos que se ven día tras día. Te desplazas a través de un túnel verde y hay realmente pocas oportunidades para tener alguna vista panorámica. Estuve prácticamente mojada todo el tiempo.

En Pennsylvania el sendero te da un respiro, dejando atrás las grandes pendientes (esta parte posee muy poco desnivel y se mantiene constante).  Ahora el desafío son grandes rocas que irrumpen el recorrido y complican la caminata. La lluvia y la humedad continúan. El cuerpo se va debilitando poco a poco cuando pasas más de cuatro días caminando bajo la lluvia y el cuerpo no consigue secarse.

Al llegar al estado de Vermont el sendero vuelve a cambiar. Las montañas comienzan a rebasar los 4 mil pies de altura (1200msnm), el bosque es todavía más húmedo, los lagos y lagunas aparecen en el horizonte y con ellos grandes cantidades de lodo. Y regresan las grandes pendientes.

A partir de aquí comienza lo más duro. Después de todo el cansancio físico acumulado durante los primeros kilómetros, quedaban New Hampshire y Maine, los dos últimos estados donde el sendero se vuelve cansado, técnico y complicado.

El cansancio era abrumador cuando llegué a Mt Katahdin, que es la parte final. Todo deviene completamente épico. Las montañas ganan cada vez más altura, las pendientes se combinan con rocas, raíces, lodo. La lluvia sigue ahí y lo vuelve todo un reto. Debía dar cada paso con firmeza, pues resbalar no era para nada una opción.

La sección de White Mountains, New Hampshire desgastó mi cuerpo de tal manera que había días que al caminar el dolor en mis pies mojados y las rozaduras de mi espalda por la humedad provocaban una gran desesperación.

Subir y bajar las empinadas montañas que si bien tienen poca altura, esconden entre sus bosques grandes boulders que se han de escalar para poder continuar. Pensé que mi escalada en roca la había dejado atrás, en Utah, pero me encontré con una gran sorpresa en Appalachian Trail. Aquí no sólo tuve que escalar esas paredes, sino además hacerlo con todo y lluvia. Está todo muy resbaloso, pero gracias a las raíces de los árboles pude escalar y descender.

El Appalachian Trail es un sendero muy duro en términos físicos, pero afortunadamente no tuve que preocuparme por agua y comida, pues pude suministrarme a lo largo del recorrido sin problema. Tampoco me sentí insegura por estar sola. 

Fueron 100 días en total lo que duró mi caminata por el Appalachian Trail, pero las experiencias, los retos, las superaciones personales, los aprendizajes en compañía y soledad, perdurarán por mucho tiempo.

Ahora toca prepararme para el último de los tres senderos más largos de Estados Unidos, El Continental Divide Trail y sus cinco mil kilómetros de distancia. Y aunque todavía tengo la sensación de la humedad del Appalachian Trail en mis pies, ya están inquietos por continuar.

-Sigue leyendo sobre el Triple Corona, los tres senderos más largos de Estados Unidos aquí-

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