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Seguramente te has preguntado si la altura importa mucho a la hora de escalar; siendo alto puedes alcanzar más fácil los agarres, ¿no? La realidad no es tan simple.

La estatura siempre ha sido un tema presente y bastante polémico entre los escaladores. Y no es ilógico; resulta muy frustrante cuando vemos a un escalador alto que prueba nuestro proyecto llegar más “fácil” a los agarres que, en cambio, a nosotros nos exigen estirar por completo el cuerpo.

Pero, ¿es realmente determinante la altura para hacer grados más difíciles en la escalada? 

No se puede negar que siendo más alto se llega más fácil a los agarres, pero esto no implica necesariamente que el movimiento sea más sencillo ni que el escalador tenga ventajas para hacer más grado. 

Hace unos años me encontraba escalando en Oliana, la famosa escuela en Cataluña, España. Allí, mi cordada, quien mide 1.90 y durante años ha recibido comentarios del estilo “claro, es que es injusto, tú llegas muy fácil a esa presa”, estaba descendiendo de la ruta que en ese entonces probaba cuando otro escalador se acercó y le preguntó en inglés por la beta del paso más duro de la ruta.

Después de explicarle a detalle los movimientos que hacía, el escalador le respondió “¿cómo, te saltas la regleta y vas directo a la pinza? imposible para mí, lo que yo hago es más duro y es que estás muy alto”. Antes de que mi cordada respondiera cordialmente cualquier cosa, una chica que se encontraba a nuestra izquierda y quien había escuchado la plática, le respondió al escalador “perdona que me entrometa, pero quisiera decirte algo, en la escalada lo que importa no es la altura, en la escalada hay buen bloqueo y mal bloqueo.” 

Se trataba de Angela Eiter, quien por cierto mide 1.54 y fue la primera mujer en el mundo en encadenar 5.15b, con La Planta de Shiva. Pero, más allá de que lo afirmara una escaladora tan fuerte, lo que nos dejó atónitos es que sí, probablemente tenía razón. 

Antes de continuar, ¿qué significa bloquear? Bloquear es realizar una tracción con alguna parte del cuerpo (generalmente el brazo, pero también se bloque con los dedos, manos, codos, hombros, piernas o cuerpo completo) tirando de un agarre, a la vez que coordinadamente soltamos una de las manos para alcanzar otro agarre. Eva López, una de las entrenadoras más especializadas en escalada, explica lo siguiente en su blog -que, por cierto, les recomendamos leerlo-:

“Los mejores escaladores invierten muy poco, o casi nada de tiempo (0,15-0,30 segundos) en mantener el ángulo deseado y realmente bloquear. Lo que hacen es aprovechar el impulso precedente para seguir cerrando ese brazo antes de alcanzar el ángulo justo que les permita contactar con el canto objetivo, de forma que prácticamente no exista fase isométrica, o dure muy poco. Más aún cuando los cantos son pequeños, y/o la vía muy desplomada.” – Eva López

Ahora bien, para hacernos una idea de lo que un escalador puede llegar a encadenar, analicemos la siguiente tabla en la que también podremos conocer su estatura:

Escalador/a Altura Grado encadenado
Chris Sharma 1.84 5.15c  y  V15
Adam Ondra 1.85 5.15d  y  V16
Magnus Mitboe 1.74 5.15b
Alex Megos 1.70 5.15c  y  V16
Daniel Woods 1.70 5.15b  y  V16
Alex Honnold 1.80 5.14c  y  V12
Ramón Julián 1.59 5.15a
Sasha DiGiulian 1.57 5.14d  y  V11
Margo Hayes 1.60  5.15a 
Alex Puccio 1.57 V14
Ashima Shiraishi 1.54 5.14d/15a  y  V15
Angela Eiter 1.54 5.15b
Lynn Hill 1.57 5.14a

Está claro que el escalador con más grado de la tabla, por lo menos en ruta (5.15d), es también el escalador más alto, es decir, Adam Ondra. Pero sería arriesgado afirmar que la razón por la cual el checo es el escalador más fuerte del mundo es solamente su altura. Habría que agregar su técnica, su fuerza, coordinación, flexibilidad, resistencia, determinación y un sin fin de aspectos. No por nada, cabe destacar, Adam Ondra es uno de los escaladores con el bloqueo más impresionante en la comunidad. Sin duda, la capacidad que posee Ondra en bloquear y realizar tensión corporal, con su 1.85, es extraordinaria.

Por otra parte, podemos observar que una de las escaladoras más fuertes del mundo, Ashima Shiraishi, así como Ramón Julián, quienes se encuentran por debajo del 1.60, han conseguido pasar la barrera del 5.14d, y la primera con menos de veinte años de edad. 

Escaladoras como Margo Hayes y Angela Eiter han encadenado 5.15a y 5.15b, con 1.60 y 1.54, correspondientemente. Grados que hasta hace unos años se pensaban imposibles (tanto para hombres como para mujeres). ¿Quién negaría que de aquí a unos cuantos años las mujeres podrán escalar los grados que hoy hacen Chris Sharma y Adam Ondra, a pesar de su estatura?

Sí, muy probablemente los escaladores han escogido rutas que se adecuan a su cuerpo, a su estilo y a su estatura, pero ¿qué más da si han conseguido romper esas barreras en el grado?

Finalmente, estas son algunas ventajas y desventajas de la altura. 

Escaladores más altos

  • Pesan más y, por ende, les cuesta más bloquear.
  • Generalmente necesitan hacer más tensión corporal.
  • Es frecuente que les cueste más ganar coordinación, agilidad y flexibilidad.
  • Pero, llegan más fácilmente a los agarres y a proteger.
  • Pueden no usar agarres muy pequeños o amorfos y optar por saltárselos. 
  • Hacen menos movimientos para llegar a las cadenas de una ruta.

Escaladores más bajos

  • Tienden a ser más ligeros y, por ende, pueden bloquear mejor.
  • Por sus dimensiones, se les facilitan los movimientos de compresión corporal.
  • Usualmente son más flexibles, tienen más coordinación y agilidad.
  • Pero, tienen que ganar resistencia.
  • Necesitan también realizar bloqueos, es decir, necesitan fuerza.
  • Deben hacer más movimientos que los escaladores más altos. 

Probablemente exista una estatura óptima (y un peso) en la que la coordinación, la flexibilidad, la tensión corporal, el bloqueo, la agilidad, la fuerza, la resistencia y demás aspectos de la escalada sean los idóneos para hacer grados más duros. Tal vez determinada morfología sea teóricamente perfecta para progresar y, sin ella, eventualmente se alcanza una frontera en la dificultad (el grado); sin embargo, la historia de la escalada -y de muchos otros deportes- muestra una y otra vez que, de existir, esa barrera solamente es rígida en la cabeza del escalador.

Está claro que la estatura (mucha o poca) puede funcionarnos más como un pretexto que realmente ser una limitación. Recordando las palabras de Eiter, si hay mal bloqueo y buen bloqueo, entonces pongámonos fuertes y que los límites los ponga la roca, no nuestra mente.

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